La otra Boca del Cielo 

Hace 4 meses exactamente (¿qué curioso no?) estábamos despidiendo los días de playa en el rincón más al sur al que llegaríamos antes de subir a las montañas de Chiapas.

Habíamos llegado a la Boca Del Cielo, uno de los puntos que más me impresionaron de nuestra aventura en el #roadtrip de #SiguiendoLaLuna.

Ahí conocimos a Mati, quien no sólo nos abrió las puertas de su casa sino que también de su cocina, nos prestó a su familia por unos días y nos dejó (o al menos a mí) enamorarnos de su realidad y del lugar en donde había pasado toda su vida.

La Boca del Cielo de México está marcada al frente por una laguna que hay que cruzar todos los días para llegar a casa o para llevar cualquier suplemento; ahí no se puede “bajar al Oxxo” y comprar cosas.

Fabrizio de 6 años y yo, estuvimos platicando unos buenos ratos durante los días que estuvimos ahí, viendo las lanchas y la vida pasar mientras él me contaba sus aventuras y cómo el sueño más grande que tenía, era salir a mar abierto a pescar con su papá.

El patio trasero lo marca el mar. Al caminarlo durante varios minutos apenas toca tus rodillas.

El pueblo de Boca del Cielo máximo ha de tener 10 palapas restauranteras, una tienda de abarrotes y poco más, ahí la gente vive tranquila, en paz, sin ganas de demostrarle nada a nadie.

Ahí, pese a las “carencias” materiales (según nosostros) cada noche se juega lotería con la familia y entonces parece que esas carencias se disipan, no importa cuántas cosas tienes o qué está de moda, sólo importa ganar los treinta o cincuenta pesos de la partida y recargarse de energía con unas risas.

Hoy, 4 meses después nos estamos despidiendo de la “Otra Boca del Cielo”, una a la que nos tomó más de 30 horas llegar, una que está en el rincón más lejano al que he llegado en mi vida… lejos de todo, de mi país, de mis papás, de mi comida, de mi casa, de mi Lunita, de mis amigas, de lo cotidiano, lejos…muy lejos.

Aquí en Darjeeling, pueblito perteneciente al estado de West Bengal en la punta superior del este de la India, el frente lo marcan los jardines de té, los monasterios de budismo tibetano que se ven en el horizonte y las miles de banderas con el mantra “OM MANE PADME HUM” (mantra de la compasión) que iluminan de colores las montañas.

De patio trasero tienen los Himalayas y una de las montañas más altas del mundo; aquí en vez de que el mar toque tus rodillas caminas entre las nubes, aquí ya estás en el cielo y la energia de esos picos altos, se siente.

En este pueblito, a más de 20,000  kilómetros de distancia entre la otra boca, Dipak y Nirmala también nos abrieron las puertas de su casa, su cocina y nos dejaron ver todo lo increíble y hermoso de su realidad.

Aquí también hay “carencias” materiales, pues para llegar a la ciudad más grande hay que viajar 6 horas (o más) en un taxi compartido, por lo que no hay necesidad de comprar lo innecesario, de presumir o de acumular cosas. Aquí tampoco hay que demostrarle nada a nadie.

Hay casas con flores, muchas, hay perros que son respetados, hay monjes, también muchos, hay diferentes religiones y aunque cada quien tengan un culto diferente, aqui todos son iguales. Arriba, en una de las montañas esta el Mahakal Temple, espacio pequeñito en dónde budistas e hinduistas suben cada día a dejar ofrendas a Shiva y a Buddah, monjes y gurús bajo el mismo techo, todos con una misma intención, todos siendo uno.

Inevitable compararlas entre ellas, no hay una mejor que la otra, son diferentes pero comparten algo que me inspira y que me dejan pensando en el futuro y en #TheLoveProject. En las dos bocas del cielo nos recibieron con amor, en ninguna de las dos reina el materialismo y tampoco el deseo de tener más y más cosas, únicamente reina la paz, hacer las cosas con todo el corazón pero sobre todo con respeto.

Y después de leer se preguntarán si ¿no hay cosas “feas” (entre comillas porque ya no se qué es feo y qué bonito según ciertos parámetros)? La respuesta es sí, en las dos bocas del cielo hay sombras y obscuridad, pero las hay como en todos lados, como en nosotros mismos, como en el mundo, porque sin las dos partes no sería posible existir.

Pero yo prefiero contarles y escribir todo lo hermoso que veo. Prefiero que en mis palabras, se refleje toda la unión y el amor de cada Boca del Cielo y ya que cada quién, mientras lo lee, busque en su interior todo lo no hermoso. Al fin y al cabo ni lo claro ni lo obscuro durará para siempre, pues seguramente se perderá entre la inmensidad del cielo.

One Reply to “La otra Boca del Cielo ”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.