Cuando la energía la transformamos en amor y luego en comida

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El Suquet, foto de Ana Islas

Nos han dicho siempre que todo lo que existe es energía y que la energía no se crea ni se destruye, que solo se transforma … y yo entiendo poco, pero también lo dice Jorge Drexler en una de sus canciones… “Todo se transforma” y ahora que lo pienso, que razón tiene, que razón tienen.

En Octubre del año pasado, cuando vibramos el amor en su máxima expresión, tuve la oportunidad, entre otras cosas, de probar la cocina de Manel Marqués, cocinero en mando hasta hace un par de semanas del Suquet de l´Almirall, su segunda casa por más de 25 años.

Fue una tarde espectacular, comimos y bebimos como los grandes. Manel, acompañado siempre de Ana nos recibió a mi mama y a mi como reinas, como recibía a todos, nos cuidó, como cuidaba a todos. Aquella tarde transformó toda su energía en platillos inolvidables, en memorias que llevaremos para siempre.

Todo lo que comimos – absolutamente todo – fue hecho con amor y de ahí que ahora me hace sentido lo de la energía…

Cuando le metes amor, lo transformas todo y así lo hacía Manel; nos preparó buñuelos de bacalao, un mini sándwich de langosta con guacamole y mayonesa de chipotle inspirado en los tacos  de La Paz, Baja California., un ostión con pancetta bañado en salsa de clamato con tajín (claro, el muy listo ya usaba mejor el tajín que nosotros), unos calamares de collons (calamar, jamón, cebolla y tinta… voilà), un “Catxoflino” que eran navajas y langostinos con pistache, un toque de chocolate y algo más y por último, una paella vegana…

¡MADRE MIA! todo estaba para chuparse los dedos. Gracias por hacer que tu energía se transformara en eso, gracias vida por hacer que mi energía estuviera concentrada en ese momento y en ese lugar y por confirmar que realmente #AmoComer. Nunca lo voy a olvidar.

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Buñuelos de bacalao con miel.

 

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Calamar de Collons, PUF…
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Catxoflino, con un toque de chocolate.
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La mejor paella de mi vida, vegana…deliciosa.

Y esque la vida nos sonrió a todos desde el primer minuto que conocimos a Manel, dicen que yo lo conocí en La Cantina Mexicana, pero para mi el primer encuentro fue en Junio de 2014, en el cumpleaños de Ana, mientras comíamos en el Me y el chef Thang salió a saludarlo.

Juan Pablo y yo, estabamos por emprender un viaje a punto de despedirnos de nuestra Barcelona. Manel llegó, nos removió todo y se quedó, fue rápido, intenso, a manos llenas…

En las últimas dos semanas que estuvimos en Barcelona, nos cocinó todos los días algo inolvidable … costillas, caldereta de langosta, paella, pescado a la sal, ensaladas … todo “divertido” y “sencillo” pero resultó ser que eran los mejores (cuando digo mejores, ojalá me lo crean) platillos de nuestras vidas.

Y luego vino a México y comimos, comimos mucho, reimos, a carcajadas, viajamos, cantamos, tomamos, volvimos a comer, nos abrazamos y nos hicimos hermanos. La energía que logramos generar estando los 8 juntos (Pe, Ge, Cu, Mich, Ana, Manel, Ju y yo) es algo que nunca olvidaré, tanto que luego nos convertimos en 9 con Mayla; algo de lo que me siento muy afortunada de haber vivido y compartido.

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Los 9

Cuando nos despedimos en Octubre en mi Barcelona, nunca me imaginé que sería la última vez que nos veríamos y bueno, nos volvimos a ver en el intercambio que hicimos en navidad por Skype pero aplicó la Manelinha, pues era tarde y se quedó dormido … claro, no sin antes echar unas risas entre todos.

Y sí, Barcelona se siente diferente … también se transformó y aún no se si para bien o para mal.

Gracias Manel, como dice Jorge Drexler “…el amor que nos darías, transformado volvería…”, volverá cada vez que comamos una paella, que echemos unas risas con mezcal, que sienta el viento fuerte fuerte como cuando me fui en la moto contigo, volverá porque somos energía y somos tribu.

Ya hemos compartido esta y otras vidas, ya nos transformaremos todos para el reencuentro, gracias hermano de vida, fue un gran placer.

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Born to run, hasta siempre Manel.

*Este post nació del corazón y gracias a “Todo se Transforma” y “La edad del Cielo”, porque -no somos más que una gota de luz, una estrella fugaz, una chispa, tan solo en la edad del cielo- de Jorge Drexler, gracias también a la música que llena mi vida.

**El Suquet de l´Almirall se encuentra en: Passeig Joan de Borbó #65, a unos cuantos pasos de La Barceloneta, en Barcelona, España.

Les recomiendo, si pueden, ir lo más pronto posible … antes de que su sabor se quede solo en la memoria de los afortunados que lo probamos.

 

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